UNESCO pide una investigación urgente por asesinato del periodista Javier Arturo Valdez Cárdenas

Los periodistas mexicanos han visto en este 2017 que seis de sus compañeros han sido asesinados por realizar su labor. El último de ellos fue Javier Valdez, el fundador del semanario RíoDoce, en Sinaloa.

Sin embargo, la impunidad en los asesinatos de periodistas prevalece en el 99.75% de los casos, destacó el Instituto Belisario Domínguez (IBD) del Senado, en un estudio sobre la libertad de expresión en el país.

La Directora General de la UNESCO, Irina Bokova, denunció el asesinato del periodista mexicano Javier Arturo Valdez Cárdenas, perpetrado el 15 de mayo en Culiacán, estado de Sinaloa.

“Condeno el asesinato de Javier Arturo Valdez Cárdenas”, dijo la Directora General. “Este crimen nos recuerda una vez más de manera contundente que demasiados periodistas valientes ejercen su profesión en un entorno carente de seguridad y que, al atacarlos, se menoscaban los derechos humanos fundamentales a la libertad de expresión y de información. Pido solemnemente a las autoridades que lleven a cabo una investigación minuciosa para asegurarse de que este crimen no permanezca impune”.

Javier Valdez Cárdenas era el fundador del semanario en línea Ríodoce, en el que trabajaba. Era también colaborador y corresponsal de otros medios, entre ellos el diario mexicano La Jornada y la Agencia France Presse. En 2011 recibió el Premio Internacional de Libertad de Prensa del Comité para la Protección de los Periodistas por sus reportajes sobre el crimen organizado y el narcotráfico. Fue asesinado a balazos cerca de las oficinas de Ríodoce.

Las condenas de la Directora General por los asesinatos de profesionales de los medios responden a la resolución 29 adoptada en 1997 por la Conferencia General de la UNESCO y titulada “Condena de la violencia contra los periodistas”. Figuran en la página web que la UNESCO dedica a los periodistas asesinados.

Con anterioridad, el pasado 19 de abril, Bokova, también condenó el asesinato del periodista mexicano Maximino Rodríguez Palacios, perpetrado el 14 de abril en La Paz, capital del estado mexicano de Baja California Sur.